Dallas Buyers Club

Dallas en 1985, el vaquero Ron Woodroof (Matthew McConaughey) es otro homófobo y drogadicto, pero es diagnosticado con HIV —por tener relaciones sexuales sin protección— y le dan treinta días de vida. Alejado de sus amigos y de la comunidad, comienza a consumir AZT, una droga aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos que está legalmente disponible en los Estados Unidos, pero lo lleva al borde de la muerte.

Sin resignarse y buscando sobrevivir, contrabandea medicinas antivirales desde México y todo el mundo, las que aún no están permitidas ni disponibles en los Estados Unidos. Otros pacientes con sida se enteran y comienzan a acudir a él. Con la ayuda de la doctora Eve Saks (Jennifer Garner) y la paciente transexual Rayon (Jared Leto), Ron crea el Dallas Buyers Club (‘Club de Compradores de Dallas’), uno de los varios que funda en el país para proveer de tratamientos alternativos a todos los miembros que puedan costearlos. Los clubes, que crecen en cantidad y membresía, llaman la atención de la Administración de Alimentos y Medicamentos y de la industria farmacéutica, y estas le hacen la guerra.

En los primeros 4 o 5 minutos casi se resume el cruel ciclo de vida de esa gente que se cree son intocables, se pueden llevar la vida por delante. Homófobos, teniendo sexo enloquecidos sin protección, drogandose y muriendo en un ruedo domas de toros. Ron es uno de esos, un tipo que odia a los homosexuales (homófobo) y que sufre en carne propia la enfermedad que en ese entonces se creía contraían sólo los gays, el HIV. Sufre toda la injusta fobia y agresión de los idiotas que atacan al gay, sin serlo (pero en esa época muchos creían que esa enfermedad era propia de los gay).

Matthew McConaughey hace un giro en su carrera increíble; el galán de comedias de repente nos sorprende con tremenda actuación, flaco, flaquísimo, demacrado, pero sin perder la fuerza para pelear contra un sistema que no piensa en los pacientes, en la gente que muere. Gobiernos y empjennifer resas sólo piensan en signos de $$$ y venden medicamentos que les de réditos, sin importar si tienen consecuencias graves en los pacientes.

Jared Leto como ese travesti que parece débil y sin embargo es quien le a la fuerza a Ron, está increíble también. Ambos, McConaughey y Leto se llevaron el Oscar y lo merecían. El otro Oscar fue para el maquillaje y sin dudas es espectacular, los estados demacrados, esos físicos que da pena mirar, son producto de un excelente trabajo.

Sin dudas que una recomendable película para ver, por sus actuaciones, por su guión y, fundamentalmente, por la historia verdadera que cuenta.

45bat

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