Nostalgia -4- Varios

Republicado

Enfermedades y Remedios
M’hijo del doctor, escribió Florencio Sánchez y tenía razón, por lo menos en una época donde ser Dr era más valioso que ser presidente.
Yo recuerdo aquello de “Médico de la familia”, mi abuela lo tenía. Era un veterano que la controlaba desde añares. Hoy casi que no tenemos, vamos a la “sociedad” y sacamos número para el que esté de guardia o, como mucho, si tenemos tiempo para esperar un mes, sacamos para el mismo de siempre, pero ta.
Esos médicos de familia eran efectivos, no era todo medicamento, también te mandaban cosas más “caseras”.

Y las “Curanderas”? … Las había y las hay aún, pero pocas. Claro, hoy casi no se les llama así y hacen muy poco, cosas simples, como un santiguado, quitar el empacho, curar el mal de ojo, en fin.

Algunas enfermedades:
Carbunclo; culebrilla (la tuvimos muchos); lombriz solitaria; viruela; varicela; paperas (hoy no son tan comunes estas 3, antes era lo más común que todos las tuviéramos de chico); y muchas más que siguen hoy.
Pero había remedios muy buenos:
Aceite de ricino; anís estrellado; azul de metileno; líquido carrell; leche de magnesia; mercurocromo; pastillas de aceite de higado de bacalao (aún hay); sal de frutas Eno; las ventosas de vidrio (uff, mi abuela tenía y las usaba mi tía con una calidad genial); los enemas o lavajes (….); violeta genciana; etc.

Que imagen, pucha, muchos recuerdos
Que imagen, pucha, muchos recuerdos

Cambiemos de categoría, El Almacén.
Los supermercados de hoy están buenos (bah, a menos que vivas enfrente de un Disco berreta, como yo, que es peor que el peor boliche), tienen de todo, uno recorre las góndolas y toma lo que “necesita” (y lo que no, pero justo te lo pusieron “ahi”), variedad de productos y de marcas. Pero también con cajeras-robots, o lo que es peor, cajeros hombres nabos.
Pero aquellos almacenes de barrio … ahhh. que Nostalgia misma. Si, quedan almacenes, pero no son como aquellos. Quizás alguno en ciudades del interior (en Minas hay uno que me encanta porque se conserva tal cual).
En mi barrio había varios, pero tres eran los más “famosos”. El del gallego Manolo, al que me gustaba ir porque estaba enfrente de la casa de Beatriz … jajajaja (Samy, yo era un niñoooo …. 🙂 ); pero además a donde íbamos a hacer cola para obtener kerosene porque escaseaba. El de Alcides. Un almacén bien almacén, con balanza de precisión; con las pesitas de todos los tamaños, desde kilos hasta las chiquitas de gramitos, una joya.Almacen_de_campo
Pero mi mayor cariño estará siempre con Don Bagnasco. Tenía una cachila genial. era una camionetita, digamos (es que no me acuerdo la marca, era chico yo), de darle manija adelante para que arrancara. Una cabina y caja cerrada detrás. Ahi llevaba todo el pedido de los vecinos, que repartía cada viernes. Y … ahi entra mariolo, al pasar por casa (uno de los primeros lugares al que iba) le pedía a mi madre permiso para dejarme ayudarlo. Así me subía y lo ayudaba en su reparto por los vecinos, ganándome golosinas y algún que otro regalito así. recordar las carameleras de vidrio, los fideos sueltos que te envolvían en papel de astrasa, o el azúcar, sal, arroz, caramelera_antiguayerba etc etc.

Recordemos algunas marcas de antes (algunas siguen):
Agua mineral Matutina; aceite Manzanarez (bah, los almacenes Manzanarez y todos sus productos); azúcar en pancitos Rausa; azul de Rekitt (blanqueador);almidón clausen, LAS BOTELLAS DE LECHE CONAPROLE; la Salteña, Limol; Crush; ceras Poliflor; Detersil; fósforos Ancla; flit y la máquina para el flit; Lavol (jabón en polvo); mandarina Urreta (que ricaaa); postres Chajá (y siguen siendo riquísimos; pero antes era un “lujito” conseguirlos); pulidor Bao; y para minuanos y visitantes, yemas, damasquitos y serranitos de Irisarri (siguen siendo una delicia).680

Se acuerdan de los vendedores Ambulantes y a Domicilio?
precisamente el del Postre Chajá (“… Chajá Chajáaaa, el de la medallita…”); el del postre Nevado; heladero (si, los hay hoy, pero aquel que gritaba “… barritas, cassatas, bombón helaaadooooo …”); el FRANKFURTERO (pasaba cada tarde por el barrio y le salíamos al cruce); el manisero con la Locomotora; el colchonero (ja, que tiempos con aquellos colchones de una tonelada); el afiladoooor y su armónica (queda alguno); el lechero con el carrito a caballos, de Conaprole (yo hasta tenía una de plástico); gitanos vendiendo ollas; pollos y gallinas puerta a puerta; el BOTELLEEEEEROOOO…; el hojalatero (que arreglaba, más que nada, los Primus); plumerero y escobero; el judío que vendía muebles y electrodomésticos; las peluquerías con sillones giratorios, la navaja y la cinta de cuero para afilar; etc etc.

Ya que estamos, algunos artefactos del Hogar:
nansen primus stoveEl PRIMUS por excelencia va primero. “Poné el Primus con la maceta (o el ladrillo), asi se va calentando la pieza”
Como ha pasado con otras cosas, fue una marca, en este caso sueca, la que terminó por definir el nombre del producto, Primus. Funcionaba a kerosene, para prenderlo había que poner un poco de alcohol azul en un platillo, cerrar la válvula y “dar bomba” … jajaja
Otra manera de calentar el ambiente eran los “Braseros”. De hierro fundido y con una rejilla arriba para calentar una olla, caldera, lo que sea. Hoy existe, casi parecido, la salamandra.
Antes del lavarropa, un buen latón de hojalata y la tabla de lavar. Pero lo mejor era, toda casa tenía una, la pileta de lavar. Las había simples o dobles, con una “piletita” pegada, para el enjuague. Eran de hormigón, jaja.
El lavarropas eléctrico que yo conocí, era de mi abuela. Redondo, de vaiven y arriba unos rodillos que prensaban la ropa para escurrirla; claro, esto a fuerza de brazos, con una manija.
La ducha …. ja, al latón, cual si fuera una bañera.
En casa había heladeras eléctricas; pero en el campo, en casa de mi tío, dónde la luz tardó años en llegar, habia una heladera a kerosene. Luego hubo una más moderna, funcionaba con la energía que generaba el molino.
Claro, para fiestas, como fin de año, era necesario comprar las barras de hielo.
Ya que hablamos de los Primus, teníamos que comprar agujas, oídos, válvulas, platillos, boquillas, sombreritos y destapa oídos … jajaja.
Recordemos las cocinas Ferrosmalt, o las Volcan a kerosene (en casa hubo una por años. A darle bomba …); las cocinas TEM; los combinados Garrard, Grundig, Westinhouse; heladeras Frigidaire, Siam; máquinas de escribir Olivetti o Underwood; máquinas de coser Singer a pedal; radios portátil (se la afanaba a mi viejo para escuchar subido al viejo sauce); tocadiscos Splendid, Winco, Wincofón; televisores blanco y negro Westinhouse, Phillips, Zenith, GE, Grundig, RCA; EL TELEFONO DE MESA CON DISCO y a meter el dedo y girar; las picadoras de carne, meta manija; los hornos de aluminio para hornear encima del Primus; sillones de “pantazote”; el palote con las formas de los ravioles; el cernidor de alambre; uffff cuanta cosa.

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10 comentarios en “Nostalgia -4- Varios”

  1. Me encanto el post!!! todo!! yo la verdad no me acuerdo de muchas de mi niñez algunas pocas pero nada comparables con estas je!!!!

    Primus, bueno en Colombia teniamos la estufa (que es la cocina aca) a gasolina mas o menos igual en su funcionamiento, mi abuela tenia una. Leche en botellas asi no me acuerdo haber visto, pero pasaban a venderla por los barrios y uno llevaba una olla para comprar un litro o mas eso me acuerdo…

    Sobre los vendedores que pasaban por los barrios siii alla pasaban de todo! je! con escobas de todo!!!!

    Quien era Beatriz? en una buena jejejejej juicio!!!
    Saludos

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  2. Que excelente!!! La mandarina Urreta (petacular, la Fanta no le llega ni a los talones)!!!
    Los postres Chajá, too much!
    Yo tuve una tele Blaupunkt (la primera color!!!)
    Esto es como un catálogo on line de la Feria de Trsitán Narvaja, jajaja.
    Y pensar que fué ayer nomás. Buuuuuuuu…

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  3. Muy buenos recuerdos me trajo este post.

    Concuerdo con la brujita: la Urreta era riquísima.
    Y me acuerdo de la Limol, así como de otro refresco que no creo que alguien más recuerde: la Freskita.
    Era delicioso, pero lo tuvieron que retirar de la venta de apuro, porque alguien denunció que estaba endulzado con ciclamato (prohibido por todos lados). Si mal no recuerdo, lo sacó a la venta la Coca-Cola (siempre velando por nuestra salud).

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  4. Me encantó ese camino hacia nuestra niñez….qué lindo!!! La Urreta, deliciosa!!! La probé por primera vez en Paysandú, en el Bar París, cuando yo tenía apenas 5 añitos. También el postre Chajá….Y el lechero, dejando el cajón pesado con las botellas de leche en la puerta de la casa mis abuelos. Mi abuela le dejaba el dinero dentro de uno de los envases, en la puerta!!! Se dan cuenta?? Esto hoy en día sería impensable!!! Gracias por dar un vistazo al pasado. Es muy lindo y hace mucho bien recordad.

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